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Seguimos el inicio de año apostando por la cura húmeda, y vamos a intentar hablaros de su aplicación en otros ámbitos. En el caso del post de hoy, en las zonas de injertos de piel, sean las zonas donantes o las receptoras.

¿Qué son los injertos de piel?

Los injertos o colgajos de piel son técnicas quirúrgicas en la que se extrae piel (el espesor del injerto dependerá de la profundidad de la lesión a cubrir) y se trasplanta a otra área lesionada para favorecer el cierre completo y rápido de la lesión.

Tipos de injertos.

  • Injertos: porción de dermis y epidermis que se separa totalmente del sitio donante para llevarse al sitio receptor.
    • Según el espesor:
      • Total: incluye la epidermis y toda la dermis.
      • Parcial: incluye epidermis y dermis superficial.
    • Según el donante:
      • Isoinjertos: se realiza la transferencia del tejido entre dos personas  genéticamente iguales (por ejemplo, gemelos).
      • Autoinjerto: se realiza el trasplante de piel de un sitio a otro en el mismo sujeto.
      • Aloinjerto: es cuando el trasplante se realiza entre dos individuos de la misma especie (familiares o donantes cadáver).
      • Xenoinjerto: es el que se realiza entre seres de diferente especie. Uno de los más conocidos es el que se obtiene de piel de cerdo liofilizada o con piel de tilapia.
  • Colgajo: porción de piel y tejido subcutáneo que se traslada de una zona a otra del cuerpo, pero mantenida unida a la zona donante por un pedículo o base por donde recibe irrigación. Si el colgajo es libre, el pedículo se anastomosa a la zona donante mediante microcirugía vascular.

    ¿Cuándo usamos los injertos o colgajos?

    Las principales aplicaciones son en:

  • Quemaduras: en quemaduras de gran extensión y con afectación de tejidos profundos, principalmente de tercer grado.
  • Defectos de mucosas: para superficies con lesiones que derivan en pérdida de mucosa.
  • Fasciotomías secundarias a síndrome compartimental.
  • Cobertura de zonas de flexión.
  • Heridas faciales.
  • Heridas con exposición de meninges, pleura, pericardio, peritoneo…

    ¿Cómo curar cada zona en un injerto?

    Se pueden diferenciar dos zonas principalmente, la zona donante y la receptora, con dos situaciones de tejido lesional diferenciadas.

    La zona donante es la que “presta” la epidermis y dermis, quedando al descubierto parte de la dermis o el tejido subcutáneo, así como las terminaciones nerviosas nociceptivas. Los bordes de la herida están en buen estado, bien vascularizados y conservados, desde donde se puede iniciar la cicatrización.

    El objetivo de la cura debe ser mantener el tejido con humedad y temperatura óptimas, libre de infección y con los bordes en buen estado. Los apósitos Polymem cumplen esta función a la perfección, favoreciendo el proceso desde el primer momento de la intervención, siendo aplicables en quirófano, y dando el valor añadido de la reducción del dolor y reduciendo el número de cambios de apósito.

    La zona receptora es una zona en la que la piel a injertar debe neovascularizarse y adherirse al lecho de tejido de granulación. Una vez cubierta con el injerto o colgajo, se sutura, siendo aplicables las recomendaciones de uso de Polymem en suturas cutáneas que mencionamos en este post.

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