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En el día a día de cualquier servicio donde se valoran y tratan heridas podemos encontrar habitualmente lesiones producidas por un mecanismo traumático. Un golpe, una caída, un tirón de la piel… y tenemos una lesión que debemos tratar y cuidar.
Hoy veremos cómo se producen, cómo se tratan y cómo podemos ayudar con los apósitos Polymem.

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¿Qué es una herida traumática?

La herida traumática es aquella lesión producida por un agente mecánico, generalmente externo, localizada en partes blandas con afectación y/o deterioro de la integridad cutánea, cuya violencia puede dar lugar a laceraciones, heridas incisas, punzantes, contusas y abrasiones, con o sin fractura ósea.
Podemos diferenciar entre heridas traumáticas abiertas y cerradas.
Las cerradas son lesiones contusas en las que la piel permanece intacta pero existe una hemorragia que queda encapsulada bajo la dermis conocida como hematoma.

Las lesiones abiertas pueden ser:
Incisas: producidas por un objeto afilado, cortante. Seccionan la piel, pero pueden llegar a músculos, tendones, etc.
Punzantes: producidas por objetos punzantes, puntiagudos. La lesión externa en la piel suele ser de pequeña extensión pero la profundidad puede llegar a afectar a
estructuras y órganos internos.
Abrasiones: producidas por fricción de superficies, en este caso, la piel contra otra superficie, sea textil, piedra, etc.
Por arrancamiento: el tejido lesionado se “engancha” con el objeto, produciendo una avulsión del tejido.
Laceración: Se produce por lesión con objeto con dientes, resultando una lesión con bordes y profundidad irregulares.
Son heridas que, en general, tienen un alto riesgo de infección por el mecanismo de producción. Al ser producidas por un objeto extraño, existe la posibilidad de depósito de patógenos en el lecho de la lesión.


Síntomas comunes a las heridas traumáticas

Dolor: según la sensibilidad, el umbral del dolor, y el tipo de agente productor. El hecho del impacto de un cuerpo extraño sobre los tejidos produce una reacción dolorosa de intensidad variable.
Hemorragia: como consecuencia de la sección de vasos sanguíneos. La hemorragia puede ser externa o interna, y en muchas ocasiones deriva en ser la actuación prioritaria sobre la herida.
Separación de los bordes: con la inflamación producida por el traumatismo, los bordes de la lesión se separan, resultando más difícil la unión; esto se asocia habitualmente con bordes irregulares debido al traumatismo, resultando en un proceso de cicatrización más lento.


Polymem y las heridas traumáticas

En dos síntomas comunes en este tipo de heridas, Polymem aporta beneficios al cuidado de las lesiones traumáticas.
En lo que concierne a las hemorragias, la sangre colapsa el poro del apósito, evitando la absorción de exudado y anulando la acción del apósito. Se debe realizar hemostasia completa antes de aplicar Polymem sobre la lesión.
Respecto al dolor e inflamación, los apósitos Polymem manejan el impulso doloroso absorbiendo el ion sodio del lecho de la herida, reduciendo así la transmisión del impulso nociceptivo del lecho de la herida. Es decir, se reduce el dolor asociado a la herida.
Por otro lado, en las heridas traumáticas su acción de manejo de la inflamación hace que la misma quede contenida en la lesión, evitando su expansión a tejidos circundantes, reduciendo el hematoma y la sensibilidad a la manipulación del tejido lesionado.
En heridas traumáticas cerradas, Polymem nos ayuda a contener el hematoma y favorecer una reabsorción más rápida.

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