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Quemaduras solares, la piel a la brasa

Es época estival, un merecido descanso asociado al buen tiempo, al disfrute al aire libre y generalmente a una mayor exposición solar.

Además de los beneficios asociados a la generación de endorfinas, síntesis de vitamina D, una mayor sensación de bienestar, etc., la exposición solar prolongada también conlleva riesgos, como son las quemaduras solares, sentir cómo tu piel se pone a la brasa.

¿Qué son las quemaduras solares?

Las quemaduras solares son provocadas por una exposición excesiva al sol o a una fuente de luz ultravioleta, que supera la capacidad protectora de la melanina, pigmento que protege la piel.

Generalmente, derivan en quemaduras de primer grado, pero una exposición prolongada unida a otros factores puede resultar en quemaduras de segundo grado o incluso más graves.

Tipos de quemaduras solares

La quemadura solar más común es la quemadura de primer grado, es decir, la lesión causada por el calor no va más allá de un enrojecimiento de la piel, sensibilidad al tacto o dolor y dermatitis. Únicamente la primera capa de la piel, la epidermis, resulta afectada.

En casos donde la exposición al sol es más prolongada, la afectación de tejido es más profunda, lesionando la dermis y generando lesiones más llamativas como son las ampollas. En algunos casos se puede ver afectado el estado general del paciente, asociando fiebre, deshidratación, mialgias y vómitos.

Tratamiento de las quemaduras solares

El tratamiento de elección de las quemaduras es la prevención. La exposición al sol debe ser con protección, mediante sombreros, ropa, sombra intermitente o bien cremas con factor de protección solar.

A modo de curiosidad, los números de las cremas de protección solar (15, 30, 50, 90) indican la cantidad de radiación ultravioleta que bloquea la crema que, multiplicado por el tiempo que la piel tarda en sufrir daños (habitualmente de 10 a 20 minutos), resulta en el tiempo total de protección de la crema. Ejemplo: 15 minutos (tiempo medio de “irritación” de la piel) x FPS 30 = 450 minutos de protección total.

Una vez producida la quemadura, si es de primer grado, el tratamiento debe ser un mantenimiento adecuado de la hidratación de la piel, así como una adecuada ingesta hídrica.

Si la lesión presenta una mayor extensión o profundidad, lo adecuado es evaluar y tratar la lesión por un profesional sanitario. Las ampollas son características de las quemaduras de segundo grado, y se deben desbridar para poder evaluar el lecho de la lesión.

Polymem y las quemaduras solares

Los apósitos Polymem dan un valor añadido en la curación de las quemaduras solares, principalmente por dos características esenciales: aplicados correctamente consiguen aliviar el dolor frente a otros apósitos o frente a la cura tradicional.

Por otro lado, las quemaduras, sea cual sea el mecanismo de producción, son lesiones con elevada tendencia a la inflamación, al ser heridas traumáticas secundarias al contacto con elementos de alta energía. Los apósitos Polymem, además de controlar el dolor mediante el manejo del ión Na+ en el lecho de la herida, también limitan la inflamación de la lesión y del tejido perilesional al modular los factores inflamatorios.

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