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Primeros cuidados en heridas pediátricas

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“Subiendo pa’ abajo, bajando pa’ arriba” comienza una canción reciente que perfectamente puede definir a nuestros siguientes implicados: los niños. Jugando, saltando, corriendo… El día a día de un niño debería ser eso, pero la actividad desenfrenada junto con una menor percepción del riesgo los hace más susceptibles de lesiones.

Hoy hablaremos de las lesiones más comunes y cómo tratarlas en un primer momento.

 

Tipos de heridas en pediatría

 

Dentro de las heridas más prevalentes en pediatría, siguiendo los tipos de lesiones según su orígen (traumáticas, quirúrgicas, quemaduras, etc.), serían las heridas traumáticas.

Producidas por algún objeto, se clasifican en:

  • Cortante o incisa: Es ocasionada por un objeto cortante, como un cuchillo o un vidrio. Los bordes de la herida están limpios y definidos.
  • Punzante: Es producida por un objeto punzante, como un clavo. La gravedad de la herida depende de la profundidad y de si daña nervios o vasos sanguíneos.
  • Contusa: Es ocasionada por el impacto de un objeto como una piedra o un martillo.
  • Por desgarro: Es producida por objetos con dientes en su parte cortante, tanto animales como objetos pueden producir estas heridas.
  • Por abrasión (“raspadura”): Producidas por arrastre de la piel contra un objeto abrasivo.

 

Las segundas más prevalentes son las quemaduras, que pueden ser de tres tipos, según el tejido afectado:

  • Primer grado: afectan sólo a la epidermis. Causan dolor, enrojecimiento e hinchazón.
  • Segundo grado: afecta a ambas, epidermis y dermis. Causan dolor, enrojecimiento, hinchazón y ampollas.
  • Tercer grado: afecta a la hipodermis. También se llaman quemaduras de espesor total. Causan piel blanquecina, oscura o quemada. La piel puede estar adormecida.

Tratamiento de las heridas pediátricas

  • Lavar la herida con agua o suero fisiológico para limpiarla de polvo y suciedad.
  • Examinar la herida en busca de signos de infección (calor, enrojecimiento, inflamación, supuración, etc)
  • Cubrir la herida con un apósito adecuado.

 

Si la herida sangra mucho debido a un corte extenso se recomienda:

  • Lavar la herida cuidadosamente con agua.
  • Colocar un trozo de gasa cubriendo la herida. No se debe aplicar un torniquete.
  • Aplicar presión directa y uniforme sobre la herida durante 5 minutos, utilizando la palma de la mano sobre la gasa. Si la sangre empapa la gasa, no se debe retirar, es preferible utilizar otro trozo de gasa encima de la anterior y continuar ejerciendo presión sobre la misma.

¿Cuándo se debe prestar más atención?

Es conveniente hacer un seguimiento más exhaustivo de la herida si se presentan las siguientes posibles situaciones, es decir, cuando:

  • No se puede detener el sangrado.
  • No se pueda limpiar la herida completamente de polvo y suciedad, o si hay un objeto en el interior de la herida.
  • La herida está localizada en el cuello o en la cara.
  • La herida sea causada por un animal, una mordedura humana, una quemadura, un accidente eléctrico o una perforación (p.ej. clavo), para valorar el estado vacunal del paciente y controlar las posibles infecciones.
  • La herida está enrojecida, inflamada, caliente al tacto o con supuración, es decir, con signos de infección.

Polymem y las heridas en niños

Los apósitos Polymem están especialmente diseñados para la cura en ambiente húmedo de las heridas, sea cual sea la edad. En las heridas agudas pediátricas pueden ayudar en el control de la inflamación y el dolor secundario a las mismas, manteniendo el ambiente húmedo y acortando los tiempos de cicatrización para que los más pequeños puedan reanudar sus andanzas lo antes posible.

La presentación más adecuada de Polymem sería la versión adhesiva, muy útil para heridas en pequeñas superficies y con bordes adhesivos para mantener el apósito correctamente colocado pese a los movimientos.

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