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Lesiones por radiación: más Bruce Banner y menos Hulk

La radiactividad, o la radiación, ese fenómeno tan temido, pero a la vez tan útil con las aplicaciones adecuadas. Estudiada por Becquerel en 1896, Rutherford y posteriormente por Marie Curie y tantos otros. Un fenómeno fascinante con aplicaciones sanitarias, que utilizado correctamente puede sanar, pero incorrectamente puede hacernos sentir como Oppenheimer, creador de la bomba atómica: “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”. Tratando las lesiones se intentará que la piel sea más similar a la de Bruce Banner y menos a la de Hulk.

¿Qué es la radiactividad?

La radiactividad es una reacción nuclear de descomposición espontánea, es decir, un nucleido inestable se descompone en otro más estable que él, a la vez que emite una radiación. La radiación es la emisión, propagación y transferencia de energía en cualquier medio en forma de ondas electromagnéticas o partículas. Cuanto mayor es la frecuencia de la radiación electromagnética, mayor será su energía.
Las ondas o radiaciones electromagnéticas se pueden clasificar en función de su energía en radiaciones ionizantes: tienen energía suficiente como para producir la ionización de los átomos de la materia que atraviesan (ej, rayos X) o radiaciones no ionizantes: no tienen suficiente energía para romper los enlaces de los átomos y producir la ionización (ej, microondas).
En el ámbito sanitario, la radioterapia es la aplicación de radiaciones ionizantes para determinados tratamientos, principalmente para tumores. Hoy nos centraremos en los efectos secundarios de la misma en la piel.
La radiación ionizante modifica irreversiblemente el ADN, en el caso de tumores es un proceso beneficioso, pero pese al ajuste, los cálculos, la precisión… los tejidos sanos circundantes quedan dañados también.

Lesiones por radiación en la piel

Las lesiones de la piel por radiación son conocidas como dermatitis por radiación. Nos centraremos en estas lesiones en el día de hoy porque Polymem puede aportar mucho en el cuidado de las lesiones.
En apariencia son muy similares, y simplificando mucho, a una quemadura térmica.

Se producen cuando una persona está expuesta a ciertos tipos de materiales radiactivos que emiten partículas beta, radiación gamma penetrante o rayos X de baja intensidad. Se presentan en forma de prurito, parestesias, eritema e inflamación de la zona expuesta a radiación.

Tipos de lesiones:

  • Radiodermitis aguda: suele aparecer entre 10-14 días post exposición. La radiación reduce la capacidad regenerativa del tejido, generando los síntomas descritos y reduciendo la capacidad de granulación. Se recomiendan cuidados específicos de la piel, con adecuada hidratación, y vigilancia ante posibles infecciones.
  • Radiodermitis crónica: Son los cambios cutáneos que aparecen meses o años después de la radioterapia. Suele presentarse en forma de poiquilodermia, con áreas hiper o hipopigmentadas, atrofia cutánea y telangiectasias, consecuencias de la no curación de una dermatitis aguda.
  • Fenómeno de recall: similar a la aparición de una radiodermitis aguda, pero aparece en combinación de dosis de radioterapia (RT) y quimioterapia. Usualmente aparece 7 días más tarde de la dosis de RT, al administrar la quimioterapia.
  • Erupción pruriginosa polimorfa eosinofílica asociada a radioterapia (EPPER): cuadro clínico polimorfo formado por pápulas eritematosas y excoriaciones, aunque también, en ocasiones, lesiones habonosas, vesículas, ampollas tensas o nódulos. Las lesiones se extienden más allá del campo irradiado y presentan predilección por las extremidades, siendo característico un prurito intenso generalizado acompañante, persistiendo durante varias semanas o incluso meses.
  • Eritema multiforme/síndrome Stevens-Johnson/necrólisis epidérmica tóxica: exantema maculopapular limitado a la zona irradiada, con posterior extensión al resto de la superficie corporal
  • Penfigoide ampolloso desencadenado por la radioterapia: la mayoría en mujeres y aproximadamente un año posterior a la dosis de RT.

Tratamiento de las lesiones

En líneas generales, el tratamiento se basaría en el control del exudado de la dermatitis asociada y en el control del dolor y la inflamación. Ya hemos mencionado anteriormente cómo actúa Polymem en estas situaciones: ayudan a reducir la reacción inflamatoria de las
zonas sanas colindantes alterando la actividad de determinadas terminaciones nerviosas.

Pero un valor añadido en las radiodermitis de los apósitos Polymem es que no son adhesivos, minimizando el daño en el lecho de la lesión durante su colocación y retirada. Asimismo, son compatibles con el uso de radioterapia, no siendo necesaria su retirada durante la aplicación de dosis de radioterapia para el tratamiento de los tumores.

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