Con la llegada del verano se eleva el riesgo de sufrir algunos tipos de lesiones. La subida de temperaturas, las horas de sol y el cambio en los hábitos de vida, conllevan algunos riesgos menos frecuentes en otras épocas del año. Te mostraremos cuáles son las heridas más comunes del verano, cómo evitarlas y de qué manera se pueden curar si ocurren.

¿Cuáles son las heridas más comunes del verano?

Entre las heridas más comunes del verano se encuentran los roces y las ampollas. Se producen a consecuencia del sudor y de la inflamación de algunos miembros del cuerpo. El roce del calzado o de algunas prendas de vestir pueden dañar la piel, especialmente si es delicada.

Además de los roces, hay otras heridas que también se repiten con más frecuencia en verano. Por ejemplo, las quemaduras. Algunas se producen por una exposición prolongada al sol. En algunos casos, las quemaduras generan dolorosas ampollas. También son habituales las quemadura por ascuas que explotan o se caen sobre la piel al hacer barbacoas, y que son mucho más frecuentes en este periodo del año.

Los cortes producidos en las extremidades superiores e inferiores también se dan a menudo en verano. Ocurren principalmente por la falta de protección. Al utilizar menos ropa, la extremidades quedan descubiertas y es más fácil hacerse algún que otro corte. También es frecuente cortarse en los pies al pisar piedras con aristas cortantes en playas, ríos y lagos.

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¿Cómo evitar las heridas más comunes del verano?

Para evitar las heridas más comunes del verano es necesario tomar una serie de precauciones. Por ejemplo, asegurarse de que el calzado que se compre sea transpirable y flexible. Así evitarás la sudoración excesiva en los pies y el roce. También es una buena opción utilizar calcetines, aunque sean invisibles. Absorberán el exceso de humedad y evitarán las ampollas.

En cuanto a la ropa, es conveniente que sean prendas holgadas y de telas naturales. También es conveniente eliminar todas las etiquetas. Eso sí, con mucho cuidado al cortarlas para no dejar trozos que puedan hacer aún más daño.

Para evitar las quemaduras por el sol, es bueno evitar las horas de máxima exposición solar y utilizar siempre crema protectora. En el caso de las barbacoas, nada peor que el exceso de confianza. Utiliza siempre guantes y mandil de piel, para evitar cualquier quemadura por el estallido de una ascua o por una llamarada.

Si vas a realizar senderismo o a montar en bicicleta, utiliza pantalones largos. En cuanto a los cortes en los pies, lleva puestas chanclas para llegar a la orilla o escarpines para meterte en el agua cuando lo hagas en zonas rocosas.

¿Qué hacer si tengo una herida?

A pesar de las precauciones que tomes, es posible que en un momento dado puedas hacerte un roce, una herida o una quemadura. Si te ves en esta situación, evalúa la gravedad. Una vez se haya desinfectado la zona, emplea uno de los apósitos para heridas PolyMem que encontrarás en nuestra web. Te ayudan a evitar infecciones y garantizan una cicatrización mucho más rápida y discreta.