Cuando te diagnostican una enfermedad tan grave como un cáncer es posible que en un principio el miedo de paralice. Luego lo más seguro es que experimentes las distintas etapas del duelo. La negación, pensarás que no te puede estar pasando a ti. La ira, te enfadarás por lo que te está ocurriendo. Negociación, intentarás negociar con algún ser superior tu curación. Depresión, te sentirás muy triste. La aceptación, por fin asumirás lo que pasa e intentarás superarlo. En ese momento es cuando empezarás a tratar tu enfermedad. Es entonces cuando te puede interesar la relación entre la radioterapia y las reacciones cutáneas.

El tratamiento de radioterapia

La radioterapia es un tratamiento para luchar contra el cáncer, que utiliza dosis de radiación altas con el fin de reducir las células cancerígenas, o ralentiza su crecimiento, y para reducir los tumores. Esto lo consigue por que es capaz de dañar el ADN de las células cancerosas. Cuando esto sucede y mueren, el cuerpo las desecha.

Hay que tener en cuenta que este tratamiento no destruye las células cancerígenas al momento. Son necesarias semanas de tratamiento para conseguir dañar su ADN de tal forma que terminen muriendo. Eso sí, no hay que olvidar que una vez que termina el tratamiento, las células cancerosas siguen muriendo durante semanas.

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Radioterapia y las reacciones cutáneas, un efecto secundario

En los últimos tiempos la radioterapia ha avanzado, con nuevas técnicas, como los aceleradores lineales de megavoltaje, que tienen capacidad para proteger la piel. De esta forma se han reducido y mucho la gravedad de los efectos secundarios.

Todos los pacientes que reciben un tratamiento de este tipo están expuestos a sufrir problemas cutáneos. Suele ser frecuente que aparezcan en aquello pacientes que han recibido un tratamiento en una zona extensa y sobre todo cuando hay pliegues, ya que el roce puede provocar estas lesiones.

Se pretende con las nuevas formas de administrar la radioterapia retrasar la aparición de estos daños y reducir los síntomas.

Además, la radioterapia provoca que la piel sea más sensible y que pueda cambiar la coloración las dos primeras semanas del tratamiento. No podemos pasar por alto que los daños perduran en el tiempo y que se acumulan.

PolyMem para la radioterapia y las reacciones cutáneas

Una vez que aparecen las lesiones en la piel producto de la radioterapia, lo más importante es encontrar el tratamiento adecuado. Una gran ayuda son los apósitos de PolyMem, colocados sobre la lesión actúan de manera individual y sinérgica, lo que permite que la herida se cure antes y también calma el dolor.

Estos apósitos tienen una membrana de poliuretano hidrófilo que cuenta con un limpiador no tóxico para tratar las heridas, un humectante de efecto calmante, glicerina, un copolímero de almidón absorbente y una película semipermeable de refuerzo.

Con los apósitos no tendrás que limpiar tanto la herida, ahorrando tiempo y dolor. Ayuda a desbridar, reduciendo el nivel de tensión entre el tejido necrótico y el sano. Permiten que la herida se cure antes. También mengua la inflamación del tejido.

Sin duda, una gran ayuda para la radioterapia y las reacciones cutáneas.