Las heridas quirúrgicas son una consecuencia común de la mayoría de las cirugías, y su cuidado adecuado es fundamental para la recuperación del paciente. Las complicaciones asociadas con las heridas quirúrgicas, como la infección, la dehiscencia y la formación de cicatrices, pueden retrasar la recuperación del paciente e incluso poner en peligro su vida.

En este artículo, discutiremos los aspectos clave del manejo de las heridas quirúrgicas, incluyendo la evaluación, el manejo y la prevención de complicaciones.

Evaluación de la herida

La evaluación de la herida es esencial para determinar el estado de curación y detectar cualquier problema temprano. Para evaluar una herida quirúrgica, es importante observar su apariencia, el drenaje, la cantidad de exudado y la presencia de signos de infección.

  • Apariencia: La apariencia de la herida quirúrgica puede variar según la etapa de curación. En la fase inicial, la herida puede ser roja e inflamada. Con el tiempo, la inflamación disminuirá y la herida adquirirá un color rosa claro. Es importante evaluar cualquier cambio en la apariencia de la herida, como una mayor inflamación o enrojecimiento, ya que esto puede indicar una infección.
  • Exudado: El exudado excesivo o la presencia de pus pueden indicar una infección o una dehiscencia de la herida. La cantidad y el color del drenaje también son importantes, porque una gran cantidad de exudado puede ser una señal de que la herida no está curando adecuadamente, sangrado activo, etc.
  • Exudado: El exudado es un líquido que se produce en la herida quirúrgica y es importante evaluar su cantidad. Un exudado excesivo puede ser un signo de infección o una mala curación de la herida.
  • Signos de infección: Los signos de infección en una herida quirúrgica pueden incluir enrojecimiento, hinchazón, calor, dolor, exudado con mal olor y fiebre. Si se observan signos de infección, es importante tomar medidas inmediatas para prevenir su propagación y tratarla adecuadamente (antibioterapia principalmente)

Manejo de la herida

El manejo adecuado de la herida quirúrgica es esencial para prevenir complicaciones y promover una curación exitosa. El manejo de la herida incluye la limpieza, la aplicación de apósitos y el manejo del exudado.

  • Limpieza: La limpieza adecuada de la herida quirúrgica es esencial para prevenir la infección. La limpieza debe hacerse con una solución salina estéril o una solución de agua y jabón suave. Es importante no frotar la herida y evitar el uso de esponjas abrasivas. La limpieza debe hacerse con suavidad, usando una gasa estéril.
  • Aplicación de apósitos: Los apósitos deben aplicarse de manera adecuada para proteger la herida quirúrgica y promover su curación. Los apósitos deben ser estériles y los cambios deben realizarse con una cadencia que permita evitar la acumulación de exudado y la infección.
    Es importante tener en cuenta el tipo de apósito que se está utilizando, ya que algunos son más adecuados para ciertos tipos de heridas que otros. Por ejemplo, los apósitos de fibra de hidrocoloide son ideales para heridas que tienen poco exudado, mientras que los apósitos de espuma o matriz de poliuretano son más adecuados para heridas con un alto nivel de exudado. La aplicación del apósito es primordial que sea desde el fin del acto quirúrgico, en el mismo quirófano
  • Manejo del drenaje: El drenaje excesivo puede ser una complicación común de las heridas quirúrgicas, y su manejo adecuado es esencial para prevenir la infección. El drenaje debe medirse y documentarse regularmente para determinar cualquier cambio. Si el drenaje es excesivo, se debe considerar la colocación de drenajes o la realización de un lavado quirúrgico.

Prevención de complicaciones

La prevención de complicaciones es fundamental para promover una curación exitosa de la herida quirúrgica. Las complicaciones más comunes asociadas con las heridas quirúrgicas son la infección, la dehiscencia y la formación de cicatrices.

  • Infección: La infección es una complicación común de las heridas quirúrgicas y puede retrasar la recuperación del paciente y poner en peligro su vida. Para prevenir la infección, es importante seguir las prácticas de higiene adecuadas, como lavarse las manos antes y después de manipular la herida, utilizar equipo de protección personal y asegurarse de que la herida esté en un estado óptimo. Además, se pueden administrar antibióticos profilácticos antes de la cirugía para reducir el riesgo de infección, además de colocar el apósito de curación en el quirófano y mantenerlo 24 – 48 h para evitar la contaminación de la lesión.
  • Dehiscencia: La dehiscencia de la herida ocurre cuando los bordes de la herida se separan, exponiendo los tejidos subyacentes. Puede ocurrir debido a una tensión excesiva en la herida o una mala curación.
    Para prevenir la dehiscencia, es importante evitar la tensión en la herida y asegurarse de que la herida esté cerrada adecuadamente.
  • Formación de cicatrices: La formación de cicatrices puede ser un problema estético y puede afectar la función de la zona afectada. Para prevenir la formación de cicatrices, es importante evitar la tensión en la herida y utilizar apósitos adecuados.

Elección de los productos adecuados para el cuidado de heridas

A la hora de elegir los productos para el cuidado de las heridas, es importante seleccionar los que estén diseñados para el tipo de herida que tenga. Estos productos deben ser estériles y estar libres de contaminantes. Además, es importante seleccionar productos diseñados para el cuidado de lesiones que sean:

  • Flexible (no impide el movimiento del paciente), proporcionando elasticidad para evitar tirar de la piel.
  • Bien fijado a la piel sin lesionarla
  • Absorbente: capaz de manejar el exudado de la lesión o pequeños sangrados.
  • Protector de la piel perilesional
  • Impermeable: proporcionando un buen sello para permitir la higiene y autonomía del paciente.

Polymem y las heridas quirúrgicas.

En la gama de apósitos Polymem, la opción Surgical sería la más indicada en estas situaciones.
Diseñados para intervenciones de rodilla, cadera y cesáreas, se pueden aplicar desde el final del acto quirúrgico dentro de quirófano al ser estériles y realizan su acción desde el inicio: reducen la inflamación, el dolor y manejan el exudado de la lesión, siendo beneficiosos tanto para el usuario (menor dolor y mejor cicatrización) como para el profesional (mejor cumplimiento de la cura y menor dependencia de la analgesia)

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