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Después de las infecciones nosocomiales, centradas principalmente en el ámbito hospitalario, hoy queremos hablar de uno de las lesiones más olvidadas pero no por ello menos importantes en el ámbito de la Atención Primaria: el desgarro cutáneo o “scalp”

 

¿Qué son los desgarros cutáneos?

 

Según el International Skin Tear Advisory Panel (ISTAP), son “lesiones provocadas por cizalla, fricción o contusión que da lugar a la separación de capas de la piel y que puede ser de espesor parcial (separación de la epidermis de la dermis) o de espesor completo (separación de la epidermis y dermis de las estructuras subyacentes)”

Son lesiones dolorosas, que tardan en curar, con un elevado nivel de cronificación y que afectan principalmente a personas de edad superior a los 65 años, cuya piel es más frágil.

Principalmente se localizan en los brazos y piernas, y suelen ser provocados por contusiones con algún objeto o bien por caídas.

 

¿Cómo podemos clasificar y tratar los desgarros?

 

La ISTAP ha creado una clasificación de los mismos (figura 1) que ayuda a decidir sobre el tratamiento de los mismos.

  • Tipo I: sin pérdida de piel.
  • Tipo II: pérdida parcial de piel, colgajo
  • Tipo III: pérdida total de la piel.

 

El tratamiento de los mismos depende del tiempo de evolución, del estado del paciente y de la piel perilesional.

Los desgarros tipo I pueden ser suturados si respetan el tiempo máximo de evolución de la herida (6 horas habitualmente, hasta 18 horas en alguna regiones anatómicas: , si se supera el tiempo recomendado, se debería tratar de curar por segunda intención

Los desgarros tipo II son los más complejos en la decisión de tratamiento: ¿qué hacer con el colgajo?

La recomendación está basada también en el tiempo de evolución, pudiendo intentarse la aproximación de bordes del colgajo mediante sutura.

Si se supera el tiempo recomendado o no es posible suturar por la fragilidad de la piel, podemos optar por desbridamiento del colgajo con control del sangrado y tratar el lecho por segunda intención.

Los desgarros tipo III son lesiones en fase de granulación que deben epitelizar por segunda intención al no existir colgajo ni posibilidad de aproximación de bordes mediante sutura.

 

Polymem y los desgarros

En el tratamiento del desgarro cutáneo, los apósitos Polymem actúan en cualquiera de los posibles escenarios.

En el tratamiento del tipo I, una vez suturado, podemos aplicar un apósito Polymem para cubrir la sutura y evitar así posibles infecciones y minimizando los cambios de apósito, preservando así la piel perilesional, habitualmente frágil.

En los desgarros tipo II y III, tras valorar la herida mediante el concepto TIME y elegir el apósito Polymem más adecuado dentro de la gama, debemos recordar una característica de nuestros apósitos clave para este tipo de lesiones: el control del dolor.

Mediante la reducción de la inflamación y el control de iones en el lecho, los apósitos Polymem reducen el dolor percibido, siendo muy útiles en el tratamiento del desgarro cutáneo.

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